Aprender a Debatir

Corrección. Introducción

La corrección lingüística viene determinada por la norma, que incluye, en palabras de Manuel Alvar, "el conjunto de hábitos lingüísticos considerados como correctos por una comunidad". La norma abarca todos los niveles de análisis de la lengua. Así, hablar con corrección implica: pronunciar correctamente, respetar las reglas gramaticales de la norma lingüística sin cometer errores de tipo morfológico y sintáctico y expresarse correctamente desde un punto de vista léxico.

De las tres "ces" con las que en periodismo se caracteriza la lengua ideal (claridad, corrección y concisión), la corrección es, sin duda, la propiedad que exige un proceso de aprendizaje más intenso y prolongado en el tiempo. Expresarse con corrección supone el aprendizaje de las reglas que conforman la norma lingüística y en este proceso ha de mediar necesariamente la educación. Quizá por ello, nada estigmatiza más a un hablante que una incorrección léxica, morfológica o sintáctica en una situación formal.

En efecto, existen vulgarismos y errores lingüísticos que ofrecen una impresión muy negativa del hablante que los comete y son precisamente estos errores los que debemos evitar, especialmente cuando nos hallamos en una situación comunicativa formal, como un debate. Por ello, incluimos a continuación una relación de los vulgarismos y errores lingüísticos que se cometen con mayor frecuencia:

En relación con la pronunciación son frecuentes las sustituciones de unos sonidos por otros (*abujero, *cónyugue, *agüelo, *esgince), la adición de sonidos (*afoto, *espiritud, *subrealista), los cambios de orden en los sonidos de una palabra (*visicitudes, *dentrífico, *Grabiel), las reducciones de palabras (*bofetá, *ventiseis, *pograma, *toavía), la alteración de diptongos e hiatos (*tualla, *ecuitorianos) y los cambios en la situación de los acentos (*périto, *intérvalo).

En cuanto a los usos morfo-sintácticos, los fenómenos más frecuentes son las confusiones en el género (*mucho hambre, *mucha calor, *esa agua), el uso incorrecto de formas verbales irregulares (*andé, *haiga, *preveyó), el uso incorrecto de infinitivos en lugar de imperativos (*terminar los documentos de una vez...), el queísmo (¿tú te acuerdas *que...?), el dequeísmo (le ruego *de que...), la supresión incorrecta de preposiciones delante de pronombres relativos (son cosas *que no quiero entrar...), el uso incorrecto de la expresión que su en lugar de cuyo (ese *que su equipo ganó...), el empleo incorrecto de posesivos tónicos tras adverbios (delante *mío), el uso incorrecto del artículo delante de los nombres propios (*¿la María viene?), los fenómenos de laísmo, leísmo y loísmo (*la regaló una consola), incorrecciones en la formación del plural (*álbunes, *cafeses), la confusión en el uso de las formas verbales (*dijistes que llamarías; ayer *lleguemos tarde), errores de concordancia (*hubieron muchos problemas) y cambio en el orden de los pronombres (*me se ha caído).

Finalmente, en el aspecto léxico se suelen producir confusiones en el significado de las palabras (infligir por infringir, prejuicio por perjuicio), uso de la etimología popular (*mondarina, zapatos con *plantaforma, *destornillarse de risa) y uso de un léxico socialmente marginal (tacos y vocablos malsonantes).

Concluimos este apartado sobre la corrección con un decálogo de consejos para todo aquel que desee mejorar su expresión lingüística:

Decálogo

1. Procura que tu lengua hable bien de ti: nuestra forma de hablar determina la imagen social que proyectamos.

2. No olvides que cualquiera puede aprender a hablar correctamente.

3. Lee, lee mucho y de manera integradora, y escucha atentamente a quienes se expresan correctamente: busca modelos de perfección lingüística.

4. Escribe, escribe y reescribe. Habla: argumenta, dialoga, explica, describe, narra… La práctica hace maestro al aprendiz.

5. Sé crítico, acepta las críticas con humildad y corrige cuando sea necesario: un error es positivo, si nos permite mejorar.

6. Adapta tu forma de expresión a las circunstancias de la situación comunicativa.

7. Sé cortés: nuestro interlocutor se lo merece y la interacción tendrá mayores posibilidades de éxito.

8. No uses palabras cuyo significado desconoces.

9. No uses construcciones gramaticales de cuya corrección dudes.

10. Usa el diccionario y resuelve las dudas de carácter ortográfico y semántico.

Los siguientes ejercicios te permitirán ser consciente de tus propios errores lingüísticos y, en consecuencia, corregirlos.

Grupo Gorgias -2016-

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