1. Falacia por afirmación del consecuente
Uno de los argumentos deductivos válidos más utilizados es el conocido
como modus ponens (que afirma), en el que interviene el conector "Si... entonces..." ("Si A entonces B", siendo A el antecedente y B el consecuente). El modus ponens es una regla lógica válida de la lógica elemental de enunciados, cuya estructura es la siguiente:
Si A entonces B. A. Por tanto, B.
Así, por ejemplo:
Si hace sol (A) entonces iré a la playa (B)
Hace sol (A)

Por tanto, iré a la playa (B)
Se establece una conexión entre el hecho de que haga sol y el hecho de ir a la playa. Si ocurre lo primero, entonces ocurrirá lo segundo.
La falacia de la afirmación del consecuente es un tipo de argumento inválido, que aparenta ser parecido al modus ponens, aunque es muy distinto de él.
El esquema de esta falacia sería:
Si A entonces B. B. Por tanto A.
Se afirma B (el consecuente) y se obtiene, como conclusión, el antecedente (A).
Ejemplo:

Si hace sol (A) entonces iré a la playa (B)
Esta mañana he ido a la playa (B)
Por tanto, hacía sol (A)
Observa que alguien puede ir a la playa sin que sea un día soleado. No hay aquí una conexión necesaria entre B (ir a la playa) y A (hace sol). Caemos en la trampa de la falacia con tanta facilidad porque tendemos a interpretar la conexión causa – efecto (Si… entonces…) como una conexión fuerte, como si funcionara en las dos direcciones: “si A, entonces B y si B, entonces A”. Pero no es eso lo que habíamos dicho: nunca dijimos que “sólo si hace buen tiempo iremos a la playa”, en cuyo caso sí que valdría la afirmación del consecuente como argumento válido.
Medicina contra esta falacia: Trata de mostrar que, aunque las premisas sean verdaderas, la conclusión puede ser falsa. Indica que no sólo se produce el efecto (consecuente) cuando se da esa causa concreta (antecedente).

