Falacias. Clasificación e introducción
Índice general de falacias
Para un acceso rápido a los distintos tipos de falacias, se presenta este índice detallado sobre las mismas. Pulsando sobre cada epígrafe serás redirigido a la explicación de la falacia en cuestión. De cualquier manera, también es posible acceder desde el menú principal de la web.
Falacias formales
1. Afirmación del consecuente
2. Negación del antecedente
3. Falsa disyunción
Falacias informales contra el criterio de claridad
1. Falacia de la ambigüedad
2. Falacia de la vaguedad
Falacias informales contra el criterio de suficiencia
1. Falacia por generalización precipitada
2. Falacia de la pendiente resbaladiza (o bola de nieve)
3. Falacia post hoc, ergo proter hoc (después de, luego a causa de)
4. Falacia ad ignorantiam (recurso a la ignorancia)
5. Falacia de la composición/división
Falacias informales contra el criterio de relevancia
1. Falacia del espantapájaros
2. Falacia de la pista falsa
3. Falacia ad hominem (ataque a la persona)
4. Falacia ad populum (recurso a la mayoría)
5. Falacia ad baculum (al bastón)
6. Falacia ad verecundiam (apelación a la autoridad)
7. Falacia por círculo vicioso (falacia de la circularidad)
8. Falacia ad antiquitatem/ad novitatem (antigüedad/novedad)
Estrategias retóricas contaminantes
1. Humor oportunista
2. Zigzagueo
3. Inversión de la carga de la prueba
4. Inmunización del punto de vista propio
5. Retorsión del argumento contrario
Introducción a las falacias
1. Historias sobre las falacias: "La primera falacia"
2. Definición de falacia
3. Medicina contra las falacias
1. Historias sobre las falacias: "La primera falacia"
"El niño no protesta de la mentira, sino de lo mal contado.
O de lo contado con fines espurios, con un propósito moralista. Cuando empiezan a saber que los Reyes Magos no existen, lo que les duele es la mentira social, no protestan del engaño, sino de la finalidad embaucadora que llevaba. Ellos habían visto bajar a los Reyes Magos por la chimenea, qué importa que fuera increíble a la luz de la lógica, habían llegado a verlos, era verdad. Los obstáculos para admitir que en una misma noche recorrieran a lomos de camello toda la ciudad era capaz de subsanarlos la fantasía de la madre o la criada que les fuera contando un cuento para responder a cada una de sus preguntas suspicaces. Ven que es mentira, no porque ahora les parezca más increíble que antes, sino porque ahora descubren agazapadas tras la voluntad de engaño motivaciones oscuras que tratan de mezclar el reino de la ficción con el de la componenda, la pureza del cuento con su añagaza educativa. «Si sois buenos, os traerán juguetes.» Doraban la píldora de la alevosa lección con aquel fascinante invento de la caravana exótica y cautelosa de camellos, de pajes subiendo a los balcones fugazmente por escalas de cuerda bajo las estrellas de la noche de enero. La decepción no viene tanto de decir: «¡Ah!, ¿entonces ha dejado de ser verdad aquello?», como de decir: «¡Ah!, ¿entonces es que me lo contaban para que fuera bueno?», ahí se asesta la primera puñalada trapera a la inocencia del niño, a su presunta candidez. Que no es tal, sino más bien un deseo de coherencia. El niño se resiste a mezclar el mundo cotidiano de los avisos, obligaciones y recados con el mundo ficticio de la narración. Preferiría que si ha sido malo le castigaran con una bronca o un azote y no subrepticiamente por medio de esos cuentos y fantasías que ha aprendido a amar en sí. La leyenda de los Reyes Magos es la fórmula más refinada y maliciosa de estrago en el concepto de ficción. Una vez descubierta su falacia, el niño ha ingresado rencorosamente en el mundo de la componenda. Es como si le hubieran entregado un salvoconducto para que él, a su vez, pueda decir mentiras que le acarreen algún provecho."
Carmen Martín Gaite: El cuento de nunca acabar.
2. Definición de falacia
Un error no se convierte en verdad por el hecho de que todo el mundo crea en él
-Mahatma Gandhi-
En la antigua Grecia se consideró que existen dos tipos de malos argumentos, de argumentos que no valen: los paralogismos y los sofismas.
Se entendía por paralogismo aquel argumento erróneo resultado de un descuido, de una equivocación del hablante. Por el contrario, el sofisma era aquel tipo de argumentación que defendía algo falso y que tenía como finalidad engañar al oyente en una discusión.
El término falacia viene a ser una mezcla de los dos conceptos anteriores. Se entiende por falacia una argumentación que resulta errónea y defectuosa. Se trata, por tanto, de una argumentación que no es válida.
El fallo que tiene se puede deber bien a un descuido o bien a que alguien pretende engañar mediante su uso. Como no podemos saber si el contrincante en el debate tiene o no la intención de engañarnos, consideraremos a las falacias como razonamientos erróneos, que incluyen algún defecto que los convierte en razonamientos que no valen.
3. Medicina contra las falacias
Es importante que conozcas los tipos de falacias existentes para mejorar la calidad de tus argumentaciones. Tienes que ser especialmente cuidadoso/a en la construcción de los argumentos que usarás en un debate ya que todos (hasta los más sabios), si no prestamos suficiente atención, cometemos fallos en los razonamientos que hacemos. Es importante también que estés atento/a en los debates para detectar las falacias o errores en los argumentos de los contrincantes, pues al reconocerlas muestras que los argumentos que acaban de darte no valen.
No obstante, como señala Julian Baggini1 "la persecución de fines nobles, como la verdad o la bondad, es difícil y no puede eludir la compañía del error. Sin embargo, cuando nos situamos del lado de los ángeles, es muy fácil empezar a creer que nos han crecido alas. El resultado puede ser entonces la superioridad autocomplaciente: la creencia de que somos "buenos" y "racionales" y, por tanto, inmunes a la maldad o al razonamiento defectuoso". Así, pues, el conocimiento de las falacias te ayudará a depurar tus errores o a detectar los errores de tus contrincantes en el debate, aunque no te convertirá en un polemista perfecto.

