3. Terreno de juego
Para construir todos estos argumentos tienes, en primer lugar, que pensar en un terreno de juego1. Se trata de delimitar el terreno de juego en el que vas a hacer jugar a tu oponente en el debate. En el caso del ejemplo anterior, el rechazo a la pena de muerte se basa en la construcción de un escenario en el que se mezcla el valor de la vida humana y la finalidad y problemática de dicho castigo penal.

Otros ejemplos de terrenos de juego para el debate podrían ser:
a) Supongamos que se está discutiendo la prohibición de los toros. Un posible terreno de juego es el moral (la crueldad en el maltrato animal y su mal ejemplo para la conservación de la biodiversidad). Un partidario de la fiesta taurina creará otro distinto: una mezcla de la referencia a la tradición y al arte taurino como manifestación cultural. Otro posible terreno de juego del partidario de los toros podría ser la libertad para asistir a la plaza de toros frente al prohibicionismo de los antitaurinos.

b) Supongamos que se está discutiendo el tema de la eutanasia pasiva. Para un defensor de la misma podría ser útil el terreno de juego del deterioro de las capacidades humanas mezclado con la libertad para elegir, en caso de enfermedad terminal irreversible, poner fin al sufrimiento. Quien se opone a la eutanasia pasiva puede pensar en un terreno de juego referido a la dignidad del ser humano y la potenciación de los cuidados paliativos.

Es útil pensar en un terreno de juego por varias razones: en primer lugar, porque la definición del mismo nos ayuda a construir los argumentos y, en segundo lugar, porque así marcamos nuestro terreno y obligamos a nuestro oponente a jugar en él.

1. Luis Vega, Si de argumentar se trata, Montesinos, p. 154 y siguientes, 2007. Vega habla de escenario o marco discursivo.

